Ruta urbana: La casa. / Poemx 2025

Córdoba se transforma en una galería viva de poesía visual del 29 de noviembre al 8 diciembre.
Este año, Poemx reflexiona sobre la casa como refugio y frontera: llaves y umbrales, paredes y redes; afectos, conflictos, objetos, rutinas memorias y ausencias. Las obras se asoman a la calle para preguntarse qué significa habitar.
Hemos recibido 1.002 propuestas de 42 países y, sinceramente, nos sentimos especialmente abrumados por la respuesta y la calidad de los trabajos. Aquí presentamos los diez trabajos seleccionados para la exposición pública. ¡Muchas gracias por vuestra generosidad!










Ruta urbana de poesía visual
📆 29 NOV – 8 DIC 2025
Diez poemas visuales habitan distintos puntos de la ciudad, convirtiendo el espacio público en un recorrido poético:
Àlex Monfort en la Plaza de las Cañas.
Alberto Fernández Fernández en Calle Tierra Andaluza, antiguo claustro San Francisco.
Goyo Rodríguez en Pasaje Orive – Capitulares.
Manuel Patiño Osuna en Plaza de Don Gome.
Marisa Maestre en Plaza de Orive.
Marta Gracia Ruiz en Avenida Fray Albino (Torre de la Calahorra).
Miguel Ángel Gil Andaluz en Plaza del Triunfo (Puerta del Puente).
Miguel Kabuki en Plaza de Abades
Paco Espinar en Plaza de La Fuenseca
Susana Blasco en Calle Cabezas (Trasera Marqueses del Carpio)
¡Poemx nos pronunció!
Obras seleccionadas
Àlex Monfort
Pre-oKupa
En sus palabras: «El tema de la vivienda, derecho constitucional, que pre-okupa por lo mal que está y nada parece indicar que vaya a mejorar. Día a día mas gente está sin casa y a su vez cada día hay más casas vacías. Cuando paso por delante de una de estas casas vacías y tapiada que está a la espera de un futuro incierto, me okupa pensar quien la okupaba antes de su deshabitación, qué risas y qué llantos se han quedado encerrados dentro…
¿Quién la okupará de nuevo? ¿Qué pasará con sus historias si la derrumban para edificar una casa sin historia?»
Alberto Fernández
Fondos buitre
Goyo Rodríguez
Recuerdos
En sus palabras: «Cada esquina, cada ventana apenas sugerida, recoge el eco de quienes viven o vivieron allí. La casa carga con vidas completas y las sigue acompañando incluso cuando ya no pueden mantenerse en pie. El «andador» deja de ser un simple objeto: se convierte en un modo de avanzar hacia dentro, hacia ese lugar donde también las paredes guardan memorias».
Manuel Patiño
Enlatados
«En sus palabras: 66 años desde que nací en Córdoba, y aquí sigo, 52 desde que comencé a trabajar en el mundo del libro. A punto de cumplir 40 años el taller de encuadernación, taller dedicado primero a la encuadernación, que ha ido evolucionando con el tiempo. 30 años desde que comenzamos a hacer papel de forma artesanal, y este año estamos celebrando el 20º aniversario de Ediciones depapel, con ediciones artesanales. Y entre estas actividades «oficiales», algún espacio para creaciones que se aproximan o entran de lleno en el mundo de la poesía visual y la creación de libros objeto. Obras creadas por el placer de hacerlas o para regalar, sin idea de mostrarlas. El amigo Goval @govalart lleva un par de años empujándome a mostrarlas y se lo agradezco. De él fue la idea de que me presentara al certamen».
Marisa Maestre
La Puerta al origen
En sus palabras: «La casa como identidad. La hoja, convertida en cerradura, simboliza la entrada a nuestra casa más esencial: la naturaleza. Esta pieza plantea una reflexión visual sobre la idea de hogar como identidad colectiva, entendiendo que la tierra no es un lugar que habitamos, sino aquello que nos habita. La ranura —orgánica, imperfecta, como una huella del tiempo— nos invita a mirar la fragilidad del vínculo entre el ser humano y su entorno. Abrir esta “puerta” es, en realidad, volver a reconocer la naturaleza como el verdadero refugio que nos define y nos sostiene».
Marta Gracia Ruiz
Sin título
En sus palabras: «La ausencia de título abre un espacio para ser completado por el espectador. En una posible lectura, el huevo aparece como hogar, como una estructura compleja y resistente capaz de albergar, nutrir y dar vida. Y sin embargo su delicadeza es tal, que un simple impacto –ya provenga del interior o del exterior– puede quebrarlo, revelando así su verdadera fragilidad».
Miguel Ángel Gil
La llave es lo que deforma la casa
En sus palabras: «La llave, símbolo de propiedad privada, pervierte el concepto de la casa como hogar y refugio».
Miguel Kabuki
TAE TIN INRI
Paco Espinar
Patrón
En sus palabras: «Para la descripción he implicado a mi amigo José María Higuera, poeta cordobés. Le he enviado la imagen del poema junto con la frase: «El móvil como nuestra nueva casa, casa a la que no todo el mundo puede acceder, personas que solo tienen como hogar un móvil», y él me ha regalado este poema que os comparto:
PATRÓN
Estoy triste 😞 sin redes que me acojan.
He olvidado el patrón, la partitura
que da acceso, la llave a la mesa camilla,
el emoji amarillo del abrazo 🤗 , un techo.
Echo de menos verte en la pantalla,
el tono del Whatsapp de tu mensaje,
los corazones rojos ❤️ que me mimen,
la llama de un hogar imaginado.
El móvil es la casa que no puedo tener.
José María Higuera».
Susana Blasco:
76 días
En sus palabras: «En el año 2020 en plena pandemia por Covid-19 y cuando las medidas de confinamiento y distanciamiento social obligaron al mundo entero a permanecer en sus casas, lo que hasta entonces era mi hogar, mi lugar de trabajo, mi nido, mi comfort zone, se convirtió en un espacio reducido, asfixiante y hostil. El desconcierto, el miedo, la incertidumbre y la angustia me bloquearon. Apenas podía trabajar, leer, pensar… lo único que fui capaz de hacer durante esos primeros 76 días (hasta que salí a la calle) fueron estas casitas de papel, una cada día, a modo de diario de confinamiento. Entre todas las revistas antiguas (que normalmente forman parte de mi material de trabajo habitual) buscaba alguna imagen que representará lo que sentía, anhelaba o recordaba, y con un esquema básico de corte y dobles, creaban la casita del día. Intentando deleitarme en el proceso, en ir conscientemente muy despacio, disfrutando de cada búsqueda, de cada pliegue, de la belleza de cada corte. Y de esta manera tan humilde y tan ligera, fui construyendo un espacio de bienestar. Como un bálsamo, en la repetición diaria de este ejercicio como si fuera un mantra, mis días comenzaron a tener sentido. Un objetivo diminuto, sin relevancia, pero objetivo, en cualquier caso. Con las primeras casitas creía que estaba haciendo cárceles, espacios aislados e individuales, pero al ir aumentando en número me di cuenta que estaba haciendo un pueblo, que las casas se comunicaban entre sí, que según como las colocaba, creaba vecindarios y conexiones y finalmente esas imágenes solitarias hacían comunidad».










